lunes 2 de febrero de 2009

Distraído

marche una milanga al pan !El horno no estaba para bollos.
Era sábado a mediodía y estábamos en la casa de reparación de electrodomésticos, donde desde hacía una semana una aspiradora esperaba que la abrieran para presupuestar cuanto saldría arreglarla.
Cuando la abrieron para dar un precio, que resultó ser ridículo, demoraron 4 días más en armarla nuevamente para entregarla, y allí estábamos.

Un flaquito de lentes atendía en ese local totalmente vidriado, a la calle, sentado en un escritorio desprolijo, dejando el teléfono sonar hasta el hartazgo mientras hurgaba en varios biblioratos alguna información sobre el paradero de la dichosa aspiradora.
Detrás de él, se apilaban centenares, o miles de electrodomésticos y repuestos, sin orden aparente, en un caos de carcazas, jarras de licuadora, cables, mangos de enceradoras, mangueras de aspiradora, heladeras, cocinas, y todo tipo de objetos difíciles de identificar en un entrevero impresentable que se extendía unos 20 metros hasta el fondo del local.

Afuera, el técnico, charlaba animadamente con un vecino, en vez de reparar alguna cosa.

- sabés lo que pasa ?... es que todavía no está armada - dice el flaco del escritorio
- nos dijeron que estaba para el jueves pasado, y es sábado
- si pero... el técnico todavía no la armó... podrás volver el lunes ?
- no, armamela AHORA


Más o menos ese había sido el tenor de la charla, y allí estábamos esperando, mientras el técnico, finalizada la tertulia en la vereda, marchaba al fondo a armar de apuro el aparato en cuestión, y el flaco del escritorio se escondía tras el monitor de computadora sin mucha cosa que hacer más que atender el teléfono.

Hablábamos en voz baja sobre lo desprolijo y sucio del local, mirábamos para afuera, consultábamos la hora allí de pie mortalmente aburridos, cuando desde la calle asomó un viejito.

En un cálculo optimista tendría la mitad de los dientes, no mediría más de metro y medio, muy arrugado, curtido, digamos para abreviar, destrozado.
Entra al local, y desde la puerta mira al flaco de la computadora y obviamente ignorando el sinfín de electrodomésticos apilados, le pregunta a los gritos:

"- acá es donde hacen milanesas al pan ?"

- no señor, es en la esquina
- pero me dijeron que era acá
- sí señor, es por esta calle, pero en la otra esquina


Salió el viejo hablando solo, calle abajo, en pos de sus milanesas, mientras nosotros no podíamos ocultar nuestra tentación por lo absurdo de la situación.
Unos minutos más tarde nos entregaban una aspiradora tan rota como antes, pero además mal armada.
Después de todo, quizás no sería tan mala idea que se dedicaran a las milanesas al pan, peores que reparando aparatos no iban a ser.

3 comentarios:

Luzbeíta dijo...

jajaja por fin lo posteó!!

Un absurdo total!

Besos!!

C dijo...

una a dieta y ud. me pone semejante imagen, sr. skyzo, por favor! fuera de eso, q bizarra la imagen del viejo preguntando por una mila al pan en la casa de electrodomésticos, me dio una mezcla de gracia con lástima, je!

elnúmida dijo...

Ah pero vos queres cobrar... estoy hace 1 hora mordiendo el monitor!!!