martes, 7 de julio de 2009

El verdadero asesino

Fue la noticia de la crónica roja de ayer.
Una niña de 6 años (hoy cumple 7), mató a su hermana de 16, embarazada, al jugar con el arma que su padre dejó sobre la mesa.
Dijo que creyó que estaba descargada y le apunto y disparó a su hermana que le preparaba el desayuno.
Lindo cumpleaños debe estar pasando esa niña hoy.

Al parecer, su padre tenía un arma como protección, porque en ese barrio todos tienen una, según dijo la vecina.
Probablemente la hija que recibió el balazo habría preferido no contar con tanta protección.

Creo que tener un arma no es para cualquiera, y las pruebas están a la vista, y cada poco rato un episodio de estos nos lo recuerda.
Espero que quien lleve la responsdabilidad legal de lo ocurrido sea quien deja un arma al alcance de su hija de 6 años.

Es habitual escuchar la falacia de que para protegerse es necesario armarse.
Para protegerse o prevenir, se han inventado múltiples dispositivos.
Pero las armas de fuego han sido creadas para matar, es su fin, están diseñadas con ese objetivo, y lo cumplen a la perfección.
Que estén en manos de cualquiera ocasiona estas cosas.

Quizás lo mío sea radical, pero yo juzgaría al dueño del arma como si hubiera apretado él el gatillo.
Quizás eso ayudara a otros imbéciles como él a no olvidar un revólver cargado sobre la mesa del desayuno.