viernes 27 de febrero de 2009

El violinista

El pintoresco centro de Valizas consiste en una calle, que por 3 ó 4 cuadras tiene algún almacén, varios puestos de artesanos y algunos lugares para comer.
Durante la noche en uno hay folklore, en otro música brasilera en vivo, y algunos simplemente tienen música sonando, en general en una onda bastante tranqui, acorde al ambiente general del balneario.

Decidimos probar suerte en un bolichito con mesas y bancos de madera afuera, donde podía leerse una pizarra que anunciaba como especialidades buñuelos de algas y miniaturas de pescado.
Desde la ventana, sonaba un radiograbador con Bob Marley, redondeando un aspecto prometedor, y decidimos probar suerte y sentarnos a cenar algo.

A los pocos minutos de estar allí, llegó un músico ambulante, un violinista, que nos privó del reggae de Marley por un rato, para tocar 3 ó 4 temas que se hicieron largos, tangos mayormente, en un anticlímax excesivamente urbano para la onda playera que se respira por todos lados.

Igualmente se ganó aplausos y propinas, sobre todo cuando anunció "...y para despedirme voy a tocar el himno nacional", y del violín comenzaron a salir los acordes de la Cumparsita.
La versión quizás no fuera la mejor, pero tampoco estuvo tan mal.

Finalizada la imprevista actuación, pasó el sombrero por las mesas, y se fue, y nosotros, agradecidos, pensando si los chilenos de la mesa de al lado habrían captado la ironía o pensarían que era el himno nomás, volvimos a nuestra charla, ya sin el violín a 50 centímetros de la mesa, y con Bob nuevamente acompañando la cena.


Por ponerle sonido de fondo al post recurro a una de mis preferidas de Bob, "Redemption Song", una cosa bárbara, no sé como podría quedar solo con violín.


jueves 26 de febrero de 2009

Enanismo

Me mira mientras cena, y me dice con una sonrisa:

- el otro día la abuela me midió, y estoy más alto
- ah, si ?, y cuánto medís, enano ?
- 1 metro y 46 centímetros
- ah, que bien, respondo
- es bastante, no ?, me dice, y agrega con un tono que insinúa doble intención: 
- dentro de poco ya voy a medir más que algunos grandes...
- y si, enano, dentro de poco
- bah - me dice - grandes de edad, no sé si me entendés...
- claro que entiendo enano, conocí adultos que medían poquito más que eso...

Cómo no voy a entender..., que hay gente que con los años no crece, se sabe.
Peor es cuando además de no crecer en altura física, tampoco lo hacen en estatura moral, y se quedan ahí, enanos y llenos de complejos.
Quedé pensando... conocí de ésos también, ya que estamos.

miércoles 25 de febrero de 2009

A Valizas

El pasado fin de semana nos fuimos desde el viernes a Valizas.
Yo había estado una vez, hace más de 20 años, por un día y una noche, con unos atorrantes, amigos del liceo, y no había podido recorrer nada; había bajado del ómnibus en el centro, de allí al almacén, a la playa, y de la playa a buscar donde dormir, poco más, para no entrar en demasiados detalles.

Ahora fue diferente, por suerte.
Llegamos casi caída la noche, y en lo que demoramos en abrir la casa y bajar las cosas de auto ya estaba completamente oscuro.
Aunque durante el trayecto habían caído algunas gotas y las nubes amenazaban con una lluvia más seria, al llegar ya no llovía, y cuando decidimos salir a caminar ya estaba completamente despejado.

Según parece siempre está algo ventoso, pero esa noche no había viento, ni nubes, y el cielo estaba más estrellado, casi, que en cualquier otra parte, seguramente a causa de la falta de luces de alguna ciudad grande que compitan con las estrellas.

Allí caminamos en la más absoluta oscuridad, por calles de tierra donde el piso se adivina, pero no se ve más que la lucecita de alguna casa cada tanto, que ayude a mantenerse en el camino.
En el centro, lleno de gente a pie, en grupos, en parejas, disfrutando de una noche perfecta, en esas 3 ó 4 cuadras de puestos de artesanías iluminados con velitas, y locales mayormente de madera, con mesas afuera donde sentarse a comer.

La fauna es más o menos la misma que yo recordaba de los balnearios de Rocha en general, en las casas se ven las 4x4, pero por la calle es difícil imaginar de quién son, porque lo que se ve son pseudo hippies (algunos bastante entrados en años), rastas truchos, y algún surfista despistado.
Todo en un ambiente muy tranqui, que da la sensación de estar todo el mundo en una onda amor y paz.

La playa de Valizas. (click para ampliar)Al día siguiente pudimos ir a la playa, y más tarde a pasear por los médanos, donde quedé absolutamente impactado por el paisaje.
En primer lugar, la vastedad de la playa es inusual.
Luego, las dunas son de una escala que es difícil de imaginar sin estar allí.
Es como si estuviéramos en algún desierto, las dunas se suceden una tras otra, cada una más alta que la anterior, cada una parece ser la última.
Pero además, ese "desierto", esas enormes dunas, están al borde del mar, creando un paisaje único.

Desde las dunas hacia Valizas. (click para ampliar)Quizás para quien ya conoce el lugar esto parezca muy obvio, pero para quien, como yo, no conoce ni espera lo que está por aparecer frente a los ojos, la imponencia del lugar es abrumadora.

He escuchado decir en muchas ocasiones que es un lugar con mucha energía, y estando allí, esas palabras que podrían parecer una bobada mística cobran otro significado.
Es un lugar realmente mágico.
Mágico por lo que provoca interiormente al contemplarlo.
En el momento quise decir lo que sentía y no me salía nada, era demasiado impresionante.
Luego recordé que Galeano escribió algo en el "Libro de los abrazos", que expresa a la perfección lo que sentí allí.
Pongo la cita, para no decir mal, algo que ya alguien dijo tan bien.

“Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Viajaron al Sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre: -Ayúdame a mirar”.

Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.


Ruinas frente al mar. (click para ampliar)De un lado de las dunas enormes, playas que parecen infinitas, el mar contra unas rocas de formas insólitas, producto de siglos de erosión; del otro los ranchos de madera sobre pilotes, las dunas enormes, y los ríos de arena que el viento forma entre ellas, los vestigios de alguna casa que se tragó la tierra, hace quién sabe cuánto, dejando ahí algunos restos como testimonio; a lo lejos alguna silueta humana, mínima, diminuta, sobre los médanos enormes. Escenarios para mil sueños.

Me fui con la sensación de que debía quedarme y seguir mirando cada cosa, cada detalle; que estaba viviendo un momento que no iba a olvidar en toda la vida y debía prolongarlo cuanto pudiera.

Ruinas entre las dunas. (click para ampliar)Finalmente regresamos a la casa, en algún momento debía acabar.
El consuelo era que volvería al día siguiente, y aunque ya sabía que esperar, sabía también que habría un placer renovado al día siguiente.
Pero al día siguiente llovió; llovió de manera imposible y nos fuimos.

Me fui con la pena de que el tiempo no hubiera acompañado otro día, pero con la convicción de que no pasaría demasiado tiempo sin volver.
Y así será, el regreso está agendado, ya tiene fecha, y cuento los días...

lunes 23 de febrero de 2009

Un año, esta noche

Esta noche cumplimos el primer año juntos, el primer año desde que nos conocimos.
Como suele ocurrir con las cosas buenas, se ha ido en un segundo.
Pero viendo hacia atrás hay tantos momentos especiales, tantas cosas compartidas que hacen que parezca una vida, a tal punto que por más que lo intente, no logro pensarme sin ella.
Imposible es contar los besos, las caricias, o las miradas, sí sé hoy cuantos días, por más que el tiempo subjetivo parezca tanto menos, o tanto más, el almanaque dice que hoy hace un año.

Ya escribí una vez, cuando cumplíamos dos meses, que me quedó grabada su imagen entrando por la puerta de casa ese 23 de febrero, ya de noche, y es verdad.
La música de aquella noche, la misma que ahora, para recordar ese momento mágico en que la ví por primera vez.


Bea, felicidades en nuestro día.



Chambao - Ahí estás tú

sábado 14 de febrero de 2009

San Valentín


El poeta inglés Geoffrey Chaucer escribió un poema ("Parlement of Foules") en honor al primer aniversario del casamiento de Ricardo II y Ana de Luxemburgo.
Fue la primera vez que alguien relacionó de alguna manera el Día de San Valentín con el amor romántico.
Hasta entonces (1382), nadie lo había hecho, ni había razones para ello.
Es una buena razón para, desde entonces, celebrar este día como Día de los enamorados, aunque sea por el capricho de algún poeta, y aunque sea a modo de excusa, representando a todos esos otros días del año en que no celebramos de manera explícita.

Podrá parecer cursi, y tal vez lo sea, poca importancia tiene.
Estar enamorado es un motivo de celebración más que suficiente, que debería tenerse presente a diario, y no sólo los 14 de febrero.

Es mi caso, con la mujer que yo amo, cada día juntos es un regalo. Como hoy.
Feliz día, Bea.
Y feliz día a todos.

jueves 12 de febrero de 2009

Hablando de idiotez...

Por lo eficiente merece ser nuestra policía, aunque sospecho que son igualmente inútiles en otras partes.

Idiocracia


- ...yo la llamo, dos, cinco, tres, veintiocho... ¡no está el veintiocho!
- Ay Daniel, dos y ocho
- Ah, dos, ocho, tres ,once... no esta el once tampoco
- Ehhh, seis y cinco
- Seis, cinco, tres, nueve, me llevo una.

(fragmento de "El teléfono del amor", de Les Luthiers)

No es sencillo crear cualquier cosa a prueba de idiotas, no importa lo que sea, una máquina, o un texto para un blog, los idiotas nunca lo entenderán correctamente.
En lo que a mi trabajo refiere, la tarea de diseñar sitios web a prueba de idiotas parece una misión imposible.
Por más que uno trate de predecir el comportamiento del idiota, no lo logrará.
Se puede predecir lo que hará una lombriz, una ameba, un simio, y hasta una persona normal, pero los idiotas suelen ser muy ingeniosos a la hora de cometer errores allí donde parecía imposible.
Basta con que uno piense que lo ha logrado esta vez para que el idiota de turno nos deje en claro que somos unos ilusos.
Con un idiota no hay que dar nada por obvio, como en el diálogo de arriba, que en el teléfono no esté el "28" es un error de diseño, argumentará un ejemplar típico de la especie.

Estos días ando luchando con uno de ésos, y hoy vengo a encontrar en la web a un tipo que obviamente ha tenido los mismos problemas que yo.
La cosa es que decidió hacer un sitio a prueba de idiotas: éste
Está claro que cualquier cosa más complicada naufragará, y es más, un idiota de ley se las arreglará para hacer funcionar mal el ejemplo en cuestión.

viernes 6 de febrero de 2009

Czardas

Gypsy!Cuando yo era chico, en casa había, entre tantos discos, uno de música gitana que siempre me gustó.
Era de la orquesta de Werner Müller, y se llamaba "Gypsy!"
Tenía temas, como la Danza de Zorba, que me gustaban mucho, pero lo mejor del disco a mi entender era la pieza que abría el Lado A, la impresionante "Czardas", de Monti.
Una danza húngara, compuesta por un italiano, e interpretada por la orquesta de un alemán radicado en Canadá.
Una belleza.


Werner Müller - "Czardas"

Como si todo ese entrevero fuera poco, andaba hace un rato aprontando mis cosas para hacer carretera, y entre ellas agregándole música al reproductor mp3.
Y de entre los discos de Mago de Oz rescaté una versión de "Czardas", hecho al estilo de estos españoles que usualmente hacen rock pesado con influencias de música celta.
Apenas la ví, la separé para volver a escucharla en el camino.

Mago de Oz - "Czardas"

miércoles 4 de febrero de 2009

Cien o más


El domingo pasado se realizó, finalmente, el desfile suspendido el viernes por mal tiempo, que da inicio a nuestro Carnaval, el más largo del mundo, ya que estamos.
Se trata sin dudas de la expresión popular por excelencia. En poco más de un mes el Carnaval vende más entradas que en todos los demás espectáculos juntos (incluyendo el fútbol) a lo largo del año.
Si bien, a mi gusto, lo mejor del desfile son las comparsas de negros y lubolos, la parte más interesante del Carnaval está en las murgas.
Y este año 2009 se cumplen 100 años de un suceso que daría origen a la murga tal cual la conocemos hoy.

Corría el año 1909 cuando llegó a Uruguay una compañía de zarzuela española que tendría escaso suceso.
Debido a lo magro de los ingresos obtenidos por la venta de entradas, parte de sus integrantes decidieron formar una chirigota, una murga a la usanza de las de Cádiz, a la que llamaron "La gaditana", y salir en carnaval pidiendo dinero.

Por entonces habían conjuntos en el carnaval dedicados al canto, la crítica y la parodia, aunque no llevaban por nombre "murgas".
Pero al año siguiente, en el carnaval de 1910, aparecería uno de esos conjuntos burlándose de aquellos poco afortunados españoles que el año anterior intentaron paliar su fracaso en la zarzuela buscando algún peso en carnaval, y se pusieron por nombre "Murga La Gaditana que se va".
A partir de allí sería costumbre que aquellos conjuntos comenzaran a autodenominarse "murgas".
Hacia 1915 las murgas, hasta entonces corales incorporarían la batería de murga, compuesta por un bombo, un redoblante y los platillos, que adaptarían ritmos afro, y marcarían hasta hoy el sonido que identifica a estos conjuntos.
Quién sabe cuál sería la historia si a aquella compañía de zarzuelas, hace 100 años, le hubiera ido bien.


Mi primer contacto con las murgas, si no recuerdo mal, llegaría cuando me regalaron un cassette de Araca la Cana de 1982, y al año siguiente los de La Reina de la Teja, y Falta y Resto, que incluía el inolvidable cuplet de "Murga La...".
Luego, no sé si sería 1984 u 85 cuando fui al club Trouville a ver por primera vez una murga en vivo, Falta y Resto que festejaba, creo recordar su cuarto cumpleaños.


Desde aquellas épocas, pese a haber ido a algunos tablados en los años siguientes, mi distancia del carnaval ha sido cada vez mayor.
Hoy debe hacer quizás 20 años que no concurro a un tablado.
Sin embargo el sonido de murga sigue gustándome, y parece contar con cada vez más gente que se acerca y renueva y mantiene vivo a ese género que en cierta forma nos identifica.
No hay murgas así en ninguna otra parte; las murgas argentinas son un bodrio infame, y las de Cádiz no se parecen en nada a sus descendientes rioplateneses.


Quizás el personaje más relevante de las nuevas generaciones de murgueros sea Tabaré Cardozo, director de Agarrate Catalina, y a mi entender el compositor más interesante de los últimos años.
Para poner el blog a tono entonces con los vientos carnavaleros que corren, y cumplir con Dios Momo, meto una de Tabaré Cardozo con el ya célebre Canario Luna, "El murguero Oriental", que está muy buena.

lunes 2 de febrero de 2009

Distraído

marche una milanga al pan !El horno no estaba para bollos.
Era sábado a mediodía y estábamos en la casa de reparación de electrodomésticos, donde desde hacía una semana una aspiradora esperaba que la abrieran para presupuestar cuanto saldría arreglarla.
Cuando la abrieron para dar un precio, que resultó ser ridículo, demoraron 4 días más en armarla nuevamente para entregarla, y allí estábamos.

Un flaquito de lentes atendía en ese local totalmente vidriado, a la calle, sentado en un escritorio desprolijo, dejando el teléfono sonar hasta el hartazgo mientras hurgaba en varios biblioratos alguna información sobre el paradero de la dichosa aspiradora.
Detrás de él, se apilaban centenares, o miles de electrodomésticos y repuestos, sin orden aparente, en un caos de carcazas, jarras de licuadora, cables, mangos de enceradoras, mangueras de aspiradora, heladeras, cocinas, y todo tipo de objetos difíciles de identificar en un entrevero impresentable que se extendía unos 20 metros hasta el fondo del local.

Afuera, el técnico, charlaba animadamente con un vecino, en vez de reparar alguna cosa.

- sabés lo que pasa ?... es que todavía no está armada - dice el flaco del escritorio
- nos dijeron que estaba para el jueves pasado, y es sábado
- si pero... el técnico todavía no la armó... podrás volver el lunes ?
- no, armamela AHORA


Más o menos ese había sido el tenor de la charla, y allí estábamos esperando, mientras el técnico, finalizada la tertulia en la vereda, marchaba al fondo a armar de apuro el aparato en cuestión, y el flaco del escritorio se escondía tras el monitor de computadora sin mucha cosa que hacer más que atender el teléfono.

Hablábamos en voz baja sobre lo desprolijo y sucio del local, mirábamos para afuera, consultábamos la hora allí de pie mortalmente aburridos, cuando desde la calle asomó un viejito.

En un cálculo optimista tendría la mitad de los dientes, no mediría más de metro y medio, muy arrugado, curtido, digamos para abreviar, destrozado.
Entra al local, y desde la puerta mira al flaco de la computadora y obviamente ignorando el sinfín de electrodomésticos apilados, le pregunta a los gritos:

"- acá es donde hacen milanesas al pan ?"

- no señor, es en la esquina
- pero me dijeron que era acá
- sí señor, es por esta calle, pero en la otra esquina


Salió el viejo hablando solo, calle abajo, en pos de sus milanesas, mientras nosotros no podíamos ocultar nuestra tentación por lo absurdo de la situación.
Unos minutos más tarde nos entregaban una aspiradora tan rota como antes, pero además mal armada.
Después de todo, quizás no sería tan mala idea que se dedicaran a las milanesas al pan, peores que reparando aparatos no iban a ser.