Fin de semana largo
Van a haber discursos, muchos discursos, inflamados, vehementes, emotivos, combativos discursos.
Van a hablar del FMI, del bloqueo a Cuba, de lo fuerte que está ahora el movimiento obrero (como antes también decían que estaba), de la anulación de la nefasta ley de impunidad, de la crisis del capitalismo y del neoliberalismo, patente por la actual crisis económica, etc., etc.
Algunas cosas las compartiré, otras no, pero que ya son un bodrio previsible, lo son.
No van a hablar del orgullo de clase del que detrás de un mostrador de empleo público toma el té, bloguea y manda sms o chatea mientras la gente hace colas insoportablemente largas.
No van a mencionar los miles de tipos que no hacen nada mientras reciben un sueldo que la sociedad entera les paga, no van a acordarse del mal empleado que habría que despedir de un boleo en el tuje, pero no se puede porque es intocable por estar en alguna lista gremial.
Cosas que harían algo más creíbles algunos de estos discursos en un país que te mata a impuestos para mantener una cantidad obscena de empleados públicos, de los cuales un alto porcentaje no sirven para nada.
Yo también soy un trabajador, pero no me siento representado.
El movimiento sindical me parece una payasada desde hace muchos años.
Desde hace años sirve para cuidar los intereses corporativos de algunos gremios fuertes, a costas de acogotar a los demás.
Pasarán los discursos, y los camiones municipales de basura seguirán pasando cuando les da la gana ocupados por 4 zánganos que cumplen su tarea a medias, levantando una bolsa sí, dos no, empleados de Antel que te cortan el servicio por error pero que te destratan cuando haces el reclamo, de inspectores de tránsito muchos de ellos irrespetuosos y/o coimeros, maestras incompetentes que faltan al 20% de las clases, médicos a los que se les mueren los pacientes en muchos casos por impericia o negligencia, guardas de ómnibus que te pesetean para venderte un boleto, taxistas que te pasan por arriba y encima te putean a vos y a tu vieja, trabajadores o no, obreros que te despiertan con las cumbias a todo volumen en la obra aunque el de al lado no pueda dormir y sea tanto o más laburante que ellos...
Algún día quisiera escuchar un discurso de 1 de mayo autocrítico.
Uno en que se plantee barrer también hacia adentro, y limpiar a todos esos que dan pasto a las fieras.
Pero con seguridad eso no ocurrirá, seguiré escuchando las imbecilidades de siempre, tan trilladas, tan repetidas, que carecen de sentido alguno.
Y el acto seguramente será multitudinario, se llenará de tipos que se sienten el Che Guevara por cachar el mate y arrancar para el acto a escuchar a un mediocre decir el mismo discurso de siempre, "¡el mismo embolante discurso que dijeron el año pasado compañeros!", mientras el resto del año hacen cualquiera, pero son los paladines de la ética por una vez al año.
Por mi parte, como ya cualquiera podría adivinar, si paso cerca de un acto, será para ir hasta la panadería a buscar bizcochos, sí esa que "carnerea" justito frente al acto, ahí mismo.
Carretera conmigo, con la música a otra parte por el finde largo a pasarla bien.
Como cada vez que hago carretera, con una musiquita, muy poco proletaria hoy, pero bueh, es lo que hay.
Una de los ochentas, viejita, los Rainmakers cantaban "Let my people Go-Go"
Hoy tuve una excelente noticia en materia musical.
Me tienen podrido con la gripe porcina.
Estaba conectado a internet, y de pronto se cortó.













