En las elecciones pasadas mis tíos comenzaron a decir en la familia, que si ganaba el Frente Amplio se irían del país.
Sugerían a familiares y amigos votar por otra opción, ya que según ellos sería imposible vivir en un país así.
Me llamaba la atención ese razonamiento, tratándose de gente bastante educada, ese terror por el posible resultado de unas elecciones democráticas parecía exagerado, por no decir falso.
Me llamaba la atención porque veníamos de un gobierno que había quebrado al país, dejándolo en la peor crisis económica de su historia, y no se habían ido.
Tampoco se habían ido en períodos anteriores, cuando presidentes de bancos del estado y ministros de economía afanaban tanto que acabaron presos, o cuando se registraban records históricos de fugas de las cárceles.
No sólo no se iban del país, ni siquiera hablaban de ello cuando la emigración alcanzaba cifras de espanto.
Pero bueno, no era nada raro, no se habían ido cuando los militares te destituían, encarcelaban, y hasta te torturaban o mataban; tenían el ánimo bien templado.
No se fueron en ninguna de esas ocasiones, pero mortificaban a las abuelas con que si ganaba la izquierda tendrían que irse.
Por supuesto, la izquierda ganó y no se fueron nada.
Siguieron viviendo sus vidas, en una cómoda casa de 4 plantas en Pocitos que vale una fortuna, y cambiando cada dos años sus coches para que no pierdan demasiado valor.
Siguieron asistiendo a fiestas, siguieron, saliendo de shopping ella cada día como era habitual, trabajando él como siempre para empresas multinacionales muy conocidas, viajando a Europa varias veces al año ambos, juntos o separados, y pasando en su casa en Punta del Este la temporada, como acostumbraban desde siempre.
En resumen, nada cambió, como era previsible.
Ayer me llegó un email de mi tía, que vuelve sobre ese tema.
Se acercan las elecciones, las abuelas ya fallecieron las pobres, y mis tíos comenzaron nuevamente su campaña con los que quedamos en pie: si gana la izquierda hay que irse, que no vaya a ganar!
Personalmente estoy bastante descreído de los políticos, y si tuviera que elegir alguno hoy, seguramente metería una hoja en blanco en el sobre.
Pero me molesta sobremanera la manipulación en la que caen algunos, para ver si convencen, aunque sea con cuentos de brujas, a algún ignorante o despistado.
Porque tienen la cara más dura que una piedra. Todos sabemos que gane quien gane, se seguirán yendo los mismos que se iban hace 6 o 15 años a buscar mejor suerte a otro lado, pero que no serán mis tíos.
Ellos seguirán aquí, viviendo cómodamente, apoyando a quien quieran, criticando a quien tengan ganas, y amenazando en cada elección con que en noviembre viene el Cuco y ellos deberán salir corriendo.