martes, 5 de enero de 2010

Enderezando curvas

Pisó el acelerador y siguió y siguió, derechito.
No importó demasiado que el balneario esté lleno de gente, ni que en época de las fiestas los accidentes aumentan porque algunos van pasados de alcohol.
No importó que llegaba a un cruce importante, frenar no era parte de los planes.
Ni siquiera el hecho de que hubiera una gran rotonda le hizo tomar alguna medida, de hecho ni se enteró que había una rotonda.
Por esa razón en la madrugada del lunes el conductor del pobre Audi de la foto debe haber regresado a casa a pie.

Según parece gracias a los airbags del vehículo, no hubo víctimas que lamentar, aunque viendo la nula capacidad de reacción del conductor, es una suerte que no pasara nadie caminando por allí.

El lunes el coche amaneció allí, solo sobre el césped, en medio de la rotonda de Roosevelt y Bulevar, esperando que su poco cuidadoso dueño venga a hacerse cargo de lo que queda de él.
Un arreglo que seguramente saldrá poca plata.

2 comentarios:

Bea dijo...

Alcoholemia positiva. Al menos no atropelló a nadie.

SkyZo dijo...

Igual habría que quitarle la libreta para que la próxima no mate a nadie.
En fin...